La confianza se volvió clave en la era de la inteligencia artificial

La carrera por liderar la innovación tecnológica ya no se mide únicamente en velocidad de desarrollo ni en capacidad de disrupción.

En un escenario atravesado por la expansión de la inteligencia artificial generativa, comienza a emerger un activo menos tangible pero decisivo: la confianza. Como señaló un estudio de Deloitte, millones de usuarios incorporan estas herramientas a su vida cotidiana, desde la productividad hasta la creatividad. Pero al mismo tiempo se vuelven cada vez más conscientes de los riesgos asociados al uso de sus datos.

En ese contexto, el entusiasmo por las nuevas capacidades tecnológicas convive con la percepción de que el avance es más rápido que las garantías. Privacidad, seguridad y transparencia aparecen como demandas centrales en un entorno donde las experiencias digitales son cada vez más personalizadas. Es por esto que las compañías tecnológicas enfrentan un desafío estratégico. No alcanza con innovar, es necesario hacerlo bajo marcos claros que otorguen control al usuario y aseguren prácticas responsables.

Esta confianza puede traducirse en resultados financieros significativos. Aquellos usuarios que trabajan con proveedores que son pioneros en temas de confianza pueden gastar un 62% más anualmente en dispositivos tecnológicos. Y un 26 % más mensualmente en servicios técnicos que aquellos que no trabajan con un proveedor que les ofrezca esta seguridad.

“Es difícil innovar si no hay confianza primero”. Así lo afirmó Fabián Perfetti, director y cofundador de Streambe. “Las grandes empresas que están innovando hoy son las que se asocian a proveedores. Pero ellos primero tienen que tener la confianza del cliente para luego innovar. Si no, ocurre lo que muchas veces vemos: que solo se mejoran procesos, pero no hay una innovación de fondo”.

El peso de la confianza se vuelve aún más determinante en industrias altamente reguladas, donde la innovación convive y muchas veces choca con marcos normativos estrictos. Sectores como salud, finanzas o energía no solo deben garantizar eficiencia y experiencia de usuario, sino también cumplir con estándares que buscan proteger a las personas. En ese equilibrio, la confianza funciona como un habilitador clave. En el ámbito de la salud, por ejemplo, la articulación entre médicos, empresas tecnológicas y laboratorios empieza a marcar el ritmo de la transformación. Impulsando así propuestas más innovadoras en un entorno donde quedarse quieto implica perder relevancia.

Sin embargo, la regulación también puede convertirse en un freno cuando no evoluciona al mismo ritmo que la tecnología. “El problema está cuando las regulaciones no te dejan pensar fuera de la caja. Pasó hace un tiempo en la industria bancaria, cuando surgieron las fintech. Al principio la normativa era muy rígida para los bancos hasta que se empezó a flexibilizar y finalmente pudieron adaptarse para salir a competir”.

En un mercado cada vez más estandarizado por la tecnología competir únicamente por precio se vuelve una estrategia de corto alcance. La diferenciación empieza a construirse en torno a la confianza y la calidad del vínculo con el cliente. “Hoy la evaluación inicial suele centrarse en el presupuesto. Pero cuando las propuestas se encuentran en niveles similares, la diferencia está en ganar la confianza del cliente”. Ya no alcanza con ejecutar bien, sino que es clave comprender en profundidad el negocio.

Ese cambio de enfoque es, en definitiva, el que marca la diferencia entre ser un proveedor tecnológico y convertirse en un socio estratégico. El punto de inflexión ocurre cuando la relación trasciende lo técnico y se expande hacia el corazón de la organización. “Entrás por el CTO o el CIO, pero terminás hablando con el director general, con el de cobranzas o el de ventas y entendés la necesidad de la compañía”. Bajo esa lógica, el objetivo deja de ser la transacción puntual para transformarse en una relación de largo plazo: “No me sirve venderte una sola vez. Necesito trabajar con vos y acompañar la mutación del negocio”.

Fuente: https://bankmagazine.com.ar/la-confianza-2/