La transformación digital dejó de ser un tema exclusivo del área de sistemas para convertirse en una decisión de negocio que atraviesa a toda la organización. El desafío ya no pasa por adoptar tecnología, sino por alinearla con la estrategia, los procesos y las personas para generar impacto real.
La transformación digital dejó de ser un tema exclusivo del área de sistemas para convertirse en una decisión de negocio estratégica que atraviesa a toda la organización. Según Fabián Perfetti, director y cofundador de Streambe, el punto de inflexión comenzó a gestarse hace más de una década, cuando empresas como Netflix y Uber redefinieron industrias completas y modificaron las expectativas sobre eficiencia, escalabilidad y experiencia de usuario.
Hoy en día, más del 80% de las empresas en Argentina ya implementa IA en diversas áreas de su operación, según datos de Randstad. Sin embargo, el 95% de los pilotos de inteligencia artificial generativa no logran generar un impacto medible en el negocio, según investigaciones del MIT. El problema no parece estar en la tecnología, sino en la falta de una estrategia clara para integrarla de manera efectiva en los procesos y objetivos de negocio.
La resistencia al cambio, el miedo a perder el trabajo o simplemente la inercia de “siempre lo hicimos así” pueden frenar incluso los proyectos mejor financiados. Por eso, uno de los aprendizajes más relevantes en los últimos años es que cualquier proceso de transformación debe involucrar desde el inicio a todas las áreas de la organización. Fariña destaca que el principal error es cuando la empresa no está alineada al cambio.
La falta de claridad sobre cómo incorporar la IA en los procesos de negocio se posiciona como la principal barrera para el éxito en la transformación digital. Así lo señala el 39% de las medianas empresas y el 33% de las pequeñas, según un relevamiento hecho por la firma SAP. Otros obstáculos constituyen la falta de talento calificado y la falta de prioridad estratégica.
La transformación digital no tiene un principio y un final claros, sino que es un proceso continuo que requiere alinear tres dimensiones clave: el negocio, la organización y las personas. Perfetti señala que un proceso normal dura unos seis meses para implementar la metodología, pero para que sea natural y la gente lo adopte, pasa un año. En los casos más complejos, especialmente aquellos vinculados a data, omnicanalidad o inteligencia artificial, los plazos se extienden aún más y evolucionan en ciclos sucesivos de mejora.
En un entorno donde la tecnología está cada vez más democratizada, la ventaja competitiva no pasa por acceder a herramientas, sino por la capacidad de integrarlas estratégicamente en el negocio. La transformación digital ya no es una cuestión de sistemas, sino una cuestión de liderazgo, visión y ejecución. Con más de 20 iniciativas de transformación digital en distintos sectores, Streambe observa que las compañías que logran avanzar son aquellas que entienden la transformación como una evolución constante y no como un proyecto aislado.
Fuente: https://www.totalmedios.com/nota/63803/la-transformacion-digital-ya-no-es-solo-tema-de-tecnologia

